La ciencia al servicio de la práctica

La música funcional en el entrenamiento de los halterófilos

Yu. G. Kodzhaspirov, candidato a doctor en ciencias pedagógicas, docente; Yu. M. Zaitsev; S. M. Kosarev, Instituto de Aviación de Moscú

Resumen en español de Tyazhelaya Atletika. Ezhegodnik 1986 (Moscú: Fizkultura i Sport, 1986), pp. 26–28: el texto es una paráfrasis, no una traducción; las tablas de datos se reproducen íntegras con encabezados en español.

Entrenar a levantadores cualificados implica cargas pesadas, y su efecto depende en gran medida del estado emocional del deportista: el trabajo que trae emociones positivas va bien, cansa menos y da resultados claramente mejores. En 1983–1985 los autores estudiaron si la música funcional, usada para estimular emocionalmente el entrenamiento, podía optimizar el entrenamiento de los levantadores. En el experimento pedagógico participaron 65 levantadores de 17 a 28 años, de todas las cualificaciones hasta Maestro del Deporte.

La música adaptada a los objetivos y al carácter de una sesión estimula la capacidad de trabajo y aumenta la eficacia del entrenamiento, sobre todo con las piezas favoritas de los deportistas. No debe sonar durante toda la sesión: pronto se convierte en un estímulo habitual y pierde efecto, y puede estorbar cuando hay que concentrar la atención, como en las charlas y en las explicaciones del entrenador. Debe usarse de forma episódica, y las sesiones con música deben alternarse con las corrientes para que el interés no decaiga. De los tres tipos de sesión (instructiva, instructivo-de entrenamiento y de entrenamiento), la música conviene a las dos últimas, donde la fatiga se acumula más rápido y la estimulación hace más falta.

El método de estimulación episódica que desarrollamos usa la música en las tres partes de una sesión. En la parte preparatoria entra 5–6 min después del comienzo, cuando termina la charla introductoria y empieza el calentamiento especial, y dura hasta el final del calentamiento, normalmente 15–20 min. La capacidad de trabajo es baja al principio, así que el objetivo es elevar el ánimo y marcar el ritmo del entrenamiento, con piezas vivas de ritmo claro en tempo moderato,1 allegro,2 vivace3 o presto4. Las marchas acompañan la marcha y los ejercicios hechos caminando (de orden cerrado, de desarrollo general y preparatorios especiales, con o sin pesos); los tempos más rápidos convienen a los saltos, la carrera, la acrobacia de tempo y los ejercicios especiales y de velocidad y agilidad; el moderato conviene a los ejercicios de fuerza y de flexibilidad.

En la parte principal, para evitar la saturación, la música se usa en una de cada 3–5, o incluso 7, sesiones, normalmente la más dura y agotadora, mejor en la segunda mitad, cuando la fatiga es evidente, durante 10–12 min. Los ejercicios deben ser sencillos o bien aprendidos, pues un levantador distraído puede equivocarse y lesionarse. La música funciona mejor en el trabajo de resistencia al 80–85% del máximo: press de banca repetido, sentadillas e inclinaciones con la barra sobre los hombros, tirones de cargada con sentadilla y tirones de arrancada y de cargada.

En la parte final la música debe calmar el organismo y aliviar la fatiga y la tensión nerviosa. Debe ser tranquila, melódica y suave, y fundirse con los ejercicios de relajación y de respiración. Empieza 5–7 min antes del final de la lección y termina 5 min después, en tempo andante,5 adagio,6 lento7 o largo8. Un tempo que se ralentiza gradualmente frena de forma involuntaria los movimientos y profundiza la relajación muscular y la calma del corazón y de la respiración. Las grabaciones de sonidos de la naturaleza también son muy eficaces tras los ejercicios de relajación: el oleaje, el susurro de las hojas y del grano, el canto de los pájaros, un arroyo. Los deportistas se sientan o se tumban cómodamente, con los ojos cerrados, relajados, imaginándose descansando en un rincón de la naturaleza. Tales sonidos inducen por vía refleja una breve inhibición en todos los eslabones fatigados del sistema nervioso central, haciendo el descanso más eficaz y acelerando la recuperación.

1 Moderado, enérgico. 2 Rápido. 3 Vivo, rápido. 4 Muy rápido. 5 Moderadamente lento, un paso tranquilo. 6 Lento, más lento que el andante. 7 Más lento que el adagio. 8 El más lento, para música majestuosa, solemne o fúnebre.

Los 65 levantadores entrenaron con este método de medio año a tres años, y se comprobó que la música influye en varios aspectos de su estado mental y de su rendimiento. En un cuestionario sobre su propia experiencia todos dijeron que les gustaba entrenar con música; el 96.9% escribió que reducía la tensión mental y el 96.9% que facilitaba la coordinación; el 92.3% dijo que hacía las tareas más fáciles y el 92.3% que aceleraba el dominio del programa; el 93.8% quería repetir un ejercicio con más frecuencia; y el 95.4% esperaba las sesiones con música con más ganas que las corrientes. La tabla lo complementa.

Tabla. Valoraciones de 65 levantadores sobre el efecto de la música funcional en el estado mental y en los resultados del entrenamiento

IndicadorDistribución de las respuestas, %
mejor (más alto) con músicapeor (más bajo) con música
Actitud ante el entrenamiento93.80
Ánimo1000
Calidad del trabajo89.21.5
Bienestar al comienzo del entrenamiento95.40
Bienestar al final del entrenamiento96.90
Volumen del trabajo de entrenamiento96.90
Intensidad del entrenamiento98.50
Satisfacción con el entrenamiento98550

Tal como se imprimió; el valor 9855 de la satisfacción con el entrenamiento es evidentemente una errata por 98.5.

La gran mayoría informó así de un efecto positivo en la actitud, la calidad, el volumen y la intensidad del trabajo, el bienestar en ambos extremos de una sesión y la satisfacción; solo unos pocos no vieron influencia. Los entrenadores lo confirmaron y añadieron que la música mejoraba los resultados del entrenamiento, lo que demuestra que vale la pena introducir el método.